Las nuevas tecnologías (NT) acaparan una variada gama de herramientas, canales y soportes, dedicados especialmente al uso, manejo, presentación, comunicación, almacenamiento y recuperación de información. No solo se limitan al ordenador, el teléfono móvil o los videojuegos, la más utilizada, y sin duda la más pionera, es la televisión. Aunque su propia cotidianidad y su uso generalizado desde hace años, han hecho que se la considere como algo habitual y no se suele incluir entre las nuevas tecnologías. No se tiene en cuenta su capacidad para generar adición, de hecho, se acepta como algo normal el que una persona dedique varias horas al día, todos los días, a esta actividad.

Pero, ¿cuál es el efecto de las nuevas tecnologías en la vida de los jóvenes?

Entre las características que las hacen especialmente determinantes en la vida de los jóvenes son de destacar:

  • Exigen atención y dedicación casi exclusiva
  • Exigen períodos importantes de tiempo diario
  • Se han introducido en casi todos los hogares
  • Incluso algunas acompañan todo el día a la persona
  • Facilitan el acceso a la información
  • Facilita la comunicación con otras personas
  • Facilitan conocer mucho mejor nuestro entorno próximo
  • Facilita conocer entornos alejados y remotos inaccesibles para la mayoría
  • Permiten una información actualizada inmediata
  • Facilitan el entrenamiento y disfrute del ocio

¿Cuáles son las señales de alarma, ante el uso de las nuevas tecnologías por los jóvenes y adolescentes?

La primera alarma proviene del tiempo dedicado a estas. Es lógico que esta nueva actividad, genere cierto miedo de que este tipo de comportamiento sustituya, incluso de forma definitiva, a otros más tradicionales y considerados positivos cómo leer libros o conversar con otras personas. El hecho de no haber criterios de referencias sobre el tiempo qué debe ser considerado adecuado para utilizar estas NT dificulta saber hasta qué punto lo que está haciendo un adolescente o joven debe ser considerado adecuado o no. Además colabora a desarrollar esta inquietud el que cuando un joven o adolescente se dedica a mirar la televisión o navegar por Internet, sólo se sabe que dedican el tiempo a eso, pero con frecuencia se desconoce cuáles son los contenidos de la televisión o Internet, y el tipo de información que recaban, éste aspecto no se considera relevante a la hora de definir las adicciones a las NT, pero es evidente que el número de horas dedicadas, no es criterio  suficiente para definir una conducta adictiva.

Los criterios, más frecuentes, utilizados han sido  el excesivo tiempo dedicado a la actividad, la pérdida de control sobre ésta y la interferencia con las actividades de la vida cotidiana.

Siguiendo la propuesta de Goldberg (1996), de criterios diagnósticos para la adicción a Internet:

Un patrón desadaptativo de uso de Internet, que conlleva un deterioro y malestar clínicamente significativo, expresado por 3 o más de los siguientes criterios en un periodo continuado de 12 meses:

  1. Tolerancia, definida por cualquiera de las siguientes:
    • Una necesidad de incrementar notablemente la cantidad de tiempo en Internet para lograr satisfacción.
    • Notable disminución de los efectos, con el uso continuado de la misma cantidad de tiempo en Internet.
  2. Abstinencia, manifestada por cualquiera de los siguientes:
    • El característico síndrome de abstinencia. Tras la cesación o la disminución del uso: agitación psicomotora, ansiedad, pensamientos obsesivos, etc. Los síntomas causan malestar o deterioro en las áreas sociales, laboral u otra área importante de funcionamiento.
    • El uso de Internet o un servicio similar está dirigido a aliviar o evitar los síntomas de abstinencia.
  3. Se accede a Internet con más frecuencia o por periodos más largos de lo que inicialmente se pretendía.
  4. Deseo persistente o esfuerzos infructuosos de controlar o interrumpir el uso de Internet.
  5. Se emplea mucho tiempo en actividades relacionadas al uso de Internet (por ejemplo, comprar libros de Internet, probar nuevos navegadores, indagar sobre proveedores, descargar materiales, etc).
  6. Actividades sociales, ocupacionales o recreativas se dejan o reducen a causa del uso de Internet.
  7. Internet se continúa usando a pesar de saber que se tiene un persistente o recurrente problema físico, social, ocupacional o psicológico que parece ser causado o exacerbado por el uso de Internet (privación del sueño, dificultades maritales, llegar tarde a las citas por las mañanas, abandono de los deberes profesionales, o sentimiento de abandono de personas significativas).

Puntos a destacar respecto a las adicciones a las NT, por parte de jóvenes y adolescentes:

  • Utilizan las nuevas tecnologías de forma frecuente regular y con una alta dedicación de tiempo.
  • La televisión es la NT más utilizada, sin diferencias en función de edad o sexo, seguida de internet, móvil y a más distancia los videojuegos.
  • Utilizan las NT casi de forma exclusiva en su propio hogar.
  • Cada vez más, su uso se realiza en la propia habitación del adolescente.
  • Hay diferencias en el uso de las NT en función del sexo, las mujeres utilizan más Internet y el teléfono móvil y menos los videojuegos.
  • Según aumenta la edad aumenta el uso de NT salvo en los videojuegos.
  • El síntoma más frecuente asociada al uso de NT, es el “alivio tras el uso”. Otros síntomas asociados son “malestar si no se usan”, “fracaso en los intentos de controlar el uso” o “mayor dedicación de tiempo del necesario”
  • Por el parecido de estos síntomas con los de las adiciones establecidas se puede señalar que el uso de las NT puede llevar a comportamientos adictivos.
  • Probablemente será necesario identificar, además de estos síntomas comunes a otras adicciones, síntomas adictivos más específicos en cada una de las NT.

Es de suma importancia no ignorar las señales de alarma y solicitar ayuda profesional ante los primeros síntomas.

Miguel San Martín Rodríguez. Psicólogo Sanitario. www.psicologiacolmenar.es

Referencias:

Echeburúa, F., J. Labrador y E. Becoña. (2009). Adicción a las nuevas tecnologías en adolescentes y jóvenes. Madrid: Pirámide